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La Universidad de Santiago de Chile implementará un programa de difusión de estrategias de gestión que permitirá fortalecer las capacidades emprendedoras de los pueblos Mapuches, Rapa-Nui y Aymaras en diversas comunas de Santiago.
La capital de nuestro país recibe cada año una gran cantidad de visitantes nacionales y extranjeros, transformando el turismo no sólo en una actividad fundamental para el desarrollo de la economía, sino que también en una oportunidad para exhibir lo mejor de la cultura, que se refleja particularmente en la riqueza de los pueblos originarios de Chile. Mapuche, Rapa Nui, y Aymara son las culturas con mayor predominio en la región, las cuales son las protagonistas del Circuito Turístico Indígena Urbano, creado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, CONADI. A partir de ello, la Universidad de Santiago de Chile, a través del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), creó el “Programa de Difusión de estrategias de gestión innovadoras, usos y buenas prácticas para el desarrollo del turismo indígena”, que permitirá el fortalecimiento de las capacidades emprendedoras de las iniciativas Mapuches, Rapa Nui y Aymaras, presentes en Santiago. El coordinador general del proyecto, Bernardo Muñoz, sostuvo que el turismo indígena adquiere relevancia en cuanto al desarrollo productivo con identidad. “La finalidad es trabajar con estas iniciativas seleccionadas de las comunas de San Bernardo, La Pintana, El Bosque, Macul, y Peñalolén, para construir bases para la labor asociativa y en Red”, explicó. Las empresas beneficiarias son el Centro de Estudios y difusión de la cultura andina Jacha Marka Aru, la Asociación Indígena Inchiñ Mapu, el Centro para el Desarrollo Cultural y Social María Rapanui, Asociación Petu Moguelein Mahuidache, y la Asociación Petu Moguelein Mahuidache. El objetivo del programa es transferir tecnologías y conocimientos a las cinco empresas, mediante una gira tecnológica a la ciudad de Cuzco y la visita de un experto internacional. El proyecto será financiado por InnovaChile de CORFO, por un período de 11 meses, y no sólo se enfocará en responder las necesidades de los turistas, sino que además en mejorar las oportunidades para los trabajadores. “La actividad cuenta con dos fases: una de prospección que dura 4 meses, y una de difusión que dura 7 meses. Esta última incluye planes de negocio, marketing, gastronomía, artesanía, turismo sostenible, entre otras materias”, indicó Muñoz. Todos los esfuerzos están abocados a la instalación de capacidades emprendedoras y de gestión de un turismo indígena sostenible, para dotar a los emprendedores de usos y buenas prácticas innovadoras que a la vez fortalezcan su identidad cultural.
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