| ¿Energía para crecer o medioambiente para vivir? ¿Podría usted elegir? |
| Escrito por Mauricio Acuña | |
| Viernes, 16 de Octubre de 2009 17:20 | |
![]() Para el comité organizador del encuentro los ejes planteados se deben leer de manera amplia y no restringida. Vale decir, como grandes ejes orientadores de una discusión donde caben aspectos económicos, políticos, jurídicos, estratégicos, sociológicos, científico-técnicos, geográficos, históricos u otros, en la medida que orienten su reflexión sobre la incidencia de la problemática planteada en la organización y desenvolvimiento de la vida social y política de esta parte del mundo y su relación con el resto de la sociedad global. Una ecuación más bien compleja es la que plantean las variables energía y medioambiente. Sin energía no se crece y sin medioambiente no se vive. Para algunos, si no se crece, no se vive. Distintas visiones hay sobre el tema.El ministro de Energía, Marcelo Tokman asegura que “ningún tipo de energía tiene impacto ambiental cero (…) Necesitamos diversificar la matriz energética. Ahí juegan un rol muy importante las energías renovables no convencionales. Este desarrollo energético debe conciliarse con el cuidado con el medioambiente (…) es una ecuación no fácil de conciliar”. El ministro Tokman dice que, en todo caso, Chile tiene una matriz energética relativamente “limpia”, comparado con los países de mayor desarrollo, lo que incide también en el nivel de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera –gases de efecto invernadero-. “Chile emite 3,6 toneladas per cápita de emisiones de dioxido de carbono. EEUU 20 toneladas” indicó el ministro Tokman. En esta perspectiva dijo que la proyección de la matriz energética para Chile “se ve bien, diversificada y limpia”. Sin embargo, no descarta que Chile tenga problemas con la emisión de gases de efecto invernadero a partir de año 2025, debido a la diversificación de la matriz energética que el país pueda hacer, a favor de combustibles como el carbón. Es justamente ahí donde muchos ven la oportunidad de desarrollar energía nuclear en Chile, por tratarse de la más “limpia” de todas las opciones en términos de emisión de gases de efecto invernadero. En su calidad de integrante de la Comisión Chilena de Energía Nuclear y experto en mercados eléctricos, el rector de la Usach, Juan Manuel Zolezzi, dice que “el problema que tiene América Latina es que las mayoría de sus países está en vías de desarrollo y eso significa que van a optar por generación barata de energía altamente contaminante. Chile tiene la posibilidad de dar un salto importante en materia de energía nuclear (…) está demostrado que no hay otra posibilidad de generación alternativa que permita disminuir el efecto invernadero. No hay forma sino no es con energías que no produzcan dióxido de carbono. Hoy la alternativa es la energía nuclear”. El Dr. Zolezzi añade que se debe realizar una fuerte inversión en investigación y desarrollo (I+D) en materia de energía. “Queda mucho por investigar en generación nucleoeléctrica”. En el mundo político hay posturas favorables al respecto. “Estoy convencido que de aquí a 40 años vamos a tener una planta de energía nuclear. Si nos seguimos demorando, vamos a quedar atrasados” señala el senador socialista Ricardo Núñez.Queda claro que hay argumentos científicos que avalan a la energía nuclear como una buena opción de generación de energía. Sin embargo, hay quienes aseguran que no se debe pasar por alto la participación ciudadana a la hora de tomar una decisión tan relevante. El físico Dr. Jorge Zanelli, investigador del Centro de Estudios Científicos de Valdivia, presidente de la Comisión Asesora Presidencial para Energía Nuclear y miembro de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, conoce del tema y hace advertencias claras al respecto. “La experiencia mundial indica que imponer un programa de energía nuclear es nefasto. Un programa de energía nuclear tiene un plazo de desarrollo de más o menos un siglo. Desde el momento que uno decide incluirla en su matriz hasta que se establece, pasan entre 10 y 15 años. El funcionamiento de una planta nuclear dura unos 60 años; el manejo del combustible caliente dura unos 20 años más. Estamos hablando de 100 años. Y de ahí en adelante hay que mantener los residuos, los desechos en forma segura durante muchos siglos, a lo mejor. De modo que la perspectiva de un programa así es de largo plazo”.“Si se inicia un programa nuclear sin la aprobación pública, de la sociedad, de los ciudadanos, y después de una década la opinión pública es contraria, eso obliga a desmantelar, y desmantelar un programa nuclear tiene un costo muy alto, en recursos y en esfuerzos, en seguridad. Los países que han pasado por eso han tenido un tremendo perjuicio y han sido víctimas de sus propias falencias (…) un programa nuclear debe ir acompañado de la opinión ciudadana” agrega Zanelli. El científico pone en la mesa los casos de Italia y Austria, “que han sido terribles en ese sentido. Son países que iniciaron programas nucleares y los abortaron. Al hacerlo, tuvieron que desmantelar plantas ya iniciadas, con un costo enorme para la sociedad. Eso ha significado que Italia actualmente está pagando la energía eléctrica más cara de Europa”. La académica de la Universidad Católica y Doctora en Estudios Internacionales de la Usach, Adela Cubillos, coincide con el planteamiento del Dr. Zanelli y aboga por un “mayor debate ciudadano sobre los beneficios y sobre los riesgos de la energía nuclear. Ese mayor debate ciudadano tiene que ser serio, donde las posturas sean avaladas por evidencia científica, con datos fidedignos”. Y los datos indican que hay un alto interés ciudadano en temas medioambientales. Lejos de la apatía y el letargo. El director de Idea Usach, Dr. Cristián Parker, muestra cifras relevantes al respecto. “Hay cada vez una mayor conciencia a nivel de la población, a nivel de la opinión pública, sobre estas temáticas. Un 87 por ciento de los estudiantes secundarios y universitarios encuestados por el Instituto de Estudios Avanzados de la Usach, en Chile, saben que el calentamiento global es provocado por lo gases de efecto invernadero, y que ellos se incrementan con la quema de combustibles fósiles” indica. A ello se agrega que un 75 por ciento de los chilenos encuestados en 2006 por el World Values Survey cree que le calentamiento global es un problema muy serio; y un 68 por ciento dice que prefiere priorizar la protección del medioambiente por sobre incrementar el crecimiento económico en el país. Incluso un 57 por ciento de los chilenos manifiesta que está dispuesto a sacrificar incluso una parte de su ingreso para apoyar medidas medioambientales. El tema parece no agotarse. Más aún cuando se anticipa que las fuentes energéticas serán motivo de conflictos geopolíticos. Estas y las reservas de combustibles fósiles, tal como ha ocurrido en el siglo XX, serán en el futuro también motivo de disputas y conflictos geopolíticos. El ex ministro experto en relaciones geopolíticas Genaro Arriagada , declara que “América Latina ha retrocedido en sus procesos de integración energética” y dio variados ejemplos incluyendo la inutilidad del actual el gasoducto Chile-Argentina. Señala que la independencia energética pasa por un mix de fuentes incluyendo gas, petróleo, energías renovables y nuclear, entre otras.Los componentes sociales, económicos, políticos y culturales de la difícil ecuación que enfrenta América Latina en función de la energía y medioambiente fueron puestos en relieve en este seminario, del todo provocador y, por sobre todo, revelador en cuanto a la dificultad creciente de encontrar un equilibrio en esa fórmula.
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| Última actualización el Viernes, 16 de Octubre de 2009 17:42 |
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